Toda acción y, libre elección tienen un fin, es evidente que existen algunas diferencias entre los fines.
Existen muchas acciones, que deberían tender hacia algún bien. El bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden.
Resulta que el humano lo a tergiversado, pues es el mayor depredador, debería adaptarse a la biodiversidad en la que habita, ocurre todo lo contrario, adapta la biodiversidad a el.
Con nefastas consecuencias a su supervivencia.
Recordemos que el humano tiene un ciclo de vida como la biodiversidad.
Nace, crece, se reproduce y, muere. Con esta realidad que hemos olvidado, pues un ser de 35 años la sociedad lo excluye como fuerza laboral, además un personaje de 21, 25, no tienen la sapiencia de verse reflejados en ellos, de acuerdo al ciclo de vida ellos también tendrán los 35, 51, y serán rechazados.
Se preconcibe lo negativo en la educación, sin sembrar el amor, la utilidad de todos los humanos en cualquiera de sus etapas.
La discriminación la ejercemos en nuestro entorno, sin medir las consecuencias y, las afecciones que se causen.
Si realmente amaramos los fines perseguidos por los humanos serían de convivencia, armonía, progreso e igualdad en los servicios.
Todo a llevado a enfermedades mentales y por ende físicas, y es el caos que se vive hoy.
Necesario es fortalecer el espíritu, de el emana la fortaleza, el amor dirigido y compartido, es fuente de reingeniería en cada ser interior.
La DIVINA PROVIDENCIA de a tu actividad un fin de amor, es el combustible al logro de nuestras metas. La paz interior se albergue en todos los corazones.
EL ESCUDERO.

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