Al ser conscientes de poseer nuestro ser divino, nuestra comunicación interna es más diáfana, comprometedora con nuestras metas, y sacrificios a los que nos sometemos o decidimos voluntariamente para alcanzar nuestro bienestar.
Cuando mentalmente estamos en paz y sanos, conscientes del poder que poseemos, somos cada vez más agradecidos con todo los que nos llega.
Cada movimiento, es sentir la novedad de conocer, de sentir y vibrar con lo que se está experimentando.
Es centrarnos, no vivir divididos, solo somos de nosotros mismos, nuestro ser divino esta en nosotros, siempre dependemos de nosotros mismos, es absurdo delegar la responsabilidad a otros para que decidan por nosotros.
Se posee el poder de la decisión, del poder mental, con perjuicios, paradigmas, creencias y dogmas doblegan nuestra voluntad de independencia e identidad, el no amar.
Cuando ofrendamos, es rebatir nuestras metas, respetando y tolerando a nuestros semejantes.
Orar es ofrendar, proponer metas, acompañadas de amor, sensibilidad y responsabilidad social.
Así es como se va formando nuestro futuro y día a día.
La DIVINA PROVIDENCIA ilumine tu sapiencia.
EL ESCUDERO.

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