El Ocaso.
De lo visible al no visible.
El tener y no tener, el actuar y no actuar.
Iniciamos nuestras vivencias con el conocer, el por que de las cosas y los hechos.
Actuamos con gran vitalidad sin medir consecuencias, luego estas experiencias nos dan parámetros, normas.
En algunos momentos no alcanzamos a entender el actuar de nuestros semejantes.
Porque sentimos que dar y, acompañar debe nacer sin dificultad. Cuando vemos palos en la rueda, nos inquietamos.
Sentimos confusion, dolor, desolación.
Porque al equivocarnos esperamos el acompañamiento y apoyo de quienes nos rodean, ademas de la sociedad.
En ocasiones recibimos reprimendas cargadas de bofetadas, resaltando nuestro mal comportamiento de acuerdo a las normas de la sociedad.
La dulzura, la calidez de nuestra raza, esta ausente. Ven nuestro error, para desahogar todo los improperios que han recibido a lo largo de sus vivencias.
Seguimos preguntándonos anonadados, por que, el enseñar a resolver los errores sin perjudicar al otro, no es el pan dé cada día.
Es sentirnos cada vez menos personas. Es sembrar la tristeza, negar el amor, dejar preguntas sin respuesta.
El dolor se incrusta y nos determina el camino.
Cuando el Ocaso de nuestra existencia se aproxima, deseamos compartir con aquellos que su luz inicia, el discernimiento para cuando llegue su Ocaso el miedo no los asuste.
Dar, convidar en la amabilidad, dar con cariño, sentir que desde nuestro interior nace ceder, entregar, es vivir, sentir la energía de la vida.
ESCUDERO.
De lo visible al no visible.
El tener y no tener, el actuar y no actuar.
Iniciamos nuestras vivencias con el conocer, el por que de las cosas y los hechos.
Actuamos con gran vitalidad sin medir consecuencias, luego estas experiencias nos dan parámetros, normas.
En algunos momentos no alcanzamos a entender el actuar de nuestros semejantes.
Porque sentimos que dar y, acompañar debe nacer sin dificultad. Cuando vemos palos en la rueda, nos inquietamos.
Sentimos confusion, dolor, desolación.
Porque al equivocarnos esperamos el acompañamiento y apoyo de quienes nos rodean, ademas de la sociedad.
En ocasiones recibimos reprimendas cargadas de bofetadas, resaltando nuestro mal comportamiento de acuerdo a las normas de la sociedad.
La dulzura, la calidez de nuestra raza, esta ausente. Ven nuestro error, para desahogar todo los improperios que han recibido a lo largo de sus vivencias.
Seguimos preguntándonos anonadados, por que, el enseñar a resolver los errores sin perjudicar al otro, no es el pan dé cada día.
Es sentirnos cada vez menos personas. Es sembrar la tristeza, negar el amor, dejar preguntas sin respuesta.
El dolor se incrusta y nos determina el camino.
Cuando el Ocaso de nuestra existencia se aproxima, deseamos compartir con aquellos que su luz inicia, el discernimiento para cuando llegue su Ocaso el miedo no los asuste.
Dar, convidar en la amabilidad, dar con cariño, sentir que desde nuestro interior nace ceder, entregar, es vivir, sentir la energía de la vida.
ESCUDERO.

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